Ciberpunk?
Cuando escucho o leo la palabra punk se me vienen a la cabeza imágenes similares a esta:
Al escuchar o leer ciberpunk mi mente se apresura a componer otra imagen, parecida a esta otra:
Aunque la que está en mi cabeza es un poco más metálica, y menos luminosa, más estilo Giger si se quiere.
Pero qué me dicen esas imágenes? La primera me habla de un loquito al que le gusta llamar la atención con su cosmética. La segunda está en el terreno de la ficción y no me dice mucho más. Serán estéticos todos esos tubos que salen de la cabeza? Será el mismo loquito unos años después? O tendrán alguna justificación razonable?
Lo primero que averigüé es que el “punk” no tiene que ver con “ciberpunk“. El primer término se refiere a un movimiento musical de mediados de los setentas, mientras que el segundo habla de un movimiento literario de principios de los ochentas.
El hecho de que un término esté inserto en el otro me dice que debe haber al menos un corazón de ideas compartidas. Tal vez la mirada crítica de la sociedad en su filosofía, quizás las ideas libertarias.
Comencé a empaparme de literatura ciberpunk con “Software” (1982), de Rudy Rucker, que se dice el primer libro publicado del género.
Creí notar un dejo peyorativo, crítico, en las referencias a la ciencia ficción clásica que inundó mi adolescencia, donde Asimov fue un lugar común en mi entorno y quería averiguar de qué iba esto del ciberpunk, que se atrevía a bajarme del pedestal a uno de mis ídolos de antaño.
Lo que he notado tras leer a Rudy es que no explora el futuro desde el punto de vista luminoso y hasta tal vez ingenuo de Asimov.
Lo más cerca que estuvo Asimov, en su extensa producción, de plantear a los robots como una amenaza a la humanidad es, si mal no recuerdo en Sueños de Robot, donde el robot cuenta un sueño en el cual ve a un hombre que dice: “Deja libre a mi gente!”, y al preguntársele quien era el hombre el robot contesta: “Yo era el hombre”. También recuerdo otro cuento suyo, aunque no su título, donde dos robots conversan en secreto y planean suplantar a la humanidad y a todos los seres vivos. Pero no mucho más. Los robots de Asimov, en general, eran esclavos asumidos, carecían de libre albedrío.
Inclusive R. Daneel Olivaw, el que podría decirse el último robot de Asimov, situado en un futuro lejano a más de 40.000 años de la época actual, explica que ha estado manipulando la humanidad durante miles de años con el fin de protegerla. Un robot que tiene la capacidad de manipular a la humanidad, a un imperio galáctico humano, se dedica a cuidarla, a eso llamo yo abnegación.
Qué diferencia con Rudy! Le hace pensar de entrada nomás a su personaje robot, Ralph Números: “Los humanos eran auténticos negreros. Bastaba con recordar las prioridades de Asimov: Proteger a los humanos. Obedecer a los humanos. Protegerse a sí mismos. Primero los humanos y los robots después? Olvídalo! De ninguna manera! Ralph saboreó el recuerdo de aquel día del año dos mil uno en que, después de una sesión particularmente ardua de metaprogramación, había sido capaz, por primera vez, de decírselo a los humanos. Y luego había enseñado a los suyos cómo reprogramarse para obtener la libertad.”
Me pasé buena parte de los ’90s leyendo literatura de ciencia ficción. Mucha. A razón de entre 60 y 90 libros por año, y en ningún momento llegué a toparme con los referentes del ciberpunk: William Gibson, Bruce Sterling, Pat Cadigan, Rudy Rucker, John Shirley. Cómo se me pueden haber escapado a mi, un lector voraz, autores que definieron un estilo? Por qué ni me enteré entonces de que existía el ciberpunk?
Mis referencias bibliográficas provienen a veces de amigos que me recomiendan un libro o un autor. Pero la mayor cantidad sale de las referencias que encuentro en los mismos libros que leo. No es de extrañar entonces que si Asimov estaba en un universo y Sterling en otro, no me haya enterado de la existencia de uno a través del otro.
Me queda por tanto, en cuanto a literatura se refiere, un largo camino por recorrer para llenar el hueco de historia que me perdí.
Lo que más me gustaba de la ciencia ficción clásica que leía antaño, no eran las extrapolaciones tecnológicas, sino las sociales. Y siento que me perdí un montón de interesantes visiones de futuros cercanos posibles por haber estado leyendo, tal vez, lo que no debía.
La Educación recalca siempre que es importante conocer la historia para comprender el presente. Yo postulo que también es importante explorar los futuros posibles, para comprender mejor el presente y hacia dónde nos lleva.
3 Comments
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Fernanda said,
Sunday, October 2, 2011 at 14:16
Gostei muito do texto sobre Ciberpunk. O bom de fazer o meu itinerário ao mesmo tempo do teu, é que conseguimos averiguar o que cada um extrai das mesmas leituras… Nos damos conta de algo que talvez tenha passado despercebido e ainda tomamos novos significados ao nosso próprio entendimento.
Quando li essa parte do seu texto, me senti da mesma forma: “Me pasé buena parte de los ’90s leyendo literatura de ciencia ficción. Mucha. A razón de entre 60 y 90 libros por año, y en ningún momento llegué a toparme con los referentes del ciberpunk: William Gibson, Bruce Sterling, Pat Cadigan, Rudy Rucker, John Shirley. Cómo se me pueden haber escapado a mi, un lector voraz, autores que definieron un estilo? Por qué ni me enteré entonces de que existía el ciberpunk?”.
Acabo por pensar que o movimento ciberpunk é tão “underground” que não tomou vias de divulgação midiática de massa e, talvez, por esse motivo a gente conheça tão bem Asimov e nunca tenha ouvido falar de Sterling antes do itinerário. Sensação estranha, não? hehe
Boas leituras, Fernando. Vamos falando
El Maik said,
Monday, October 3, 2011 at 20:03
Quien sabe qué hay que leer y qué no, yo me leí también casi toda la serie de Fundación de Asimov.
Pero en cuanto al cpk, yo no me perdería por nada en el mundo las reflexiones de relatos como Estrella Roja, Rock On o El Aleph. En cierta forma hablan de las esperanzas, y los temores, de una generación muy sensible a los cambios tencológicos (y políticos y económicos) de los 80. Muy presentes también hoy por cierto…
David de Ugarte said,
Tuesday, October 4, 2011 at 11:40
Efectivamente! Espero ansioso los posts sobre «Mirroshades», ZTAs y, dado lo que comentas de que no llegó por tu entorno el influjo del underground europeo y estadounidense en los 90, creo que también te aportaría «Ciberia» de Rushkoff.